INSTITUTO INTERDISCIPLINARIO PUNEÑO


Parque botánico andino




Parque Botánico Andino Paul Günther Lorentz

El Parque Botánico Andino cubre una superficie de 13.560,32 m² que reune tres unidades ambientales: pajonal, piedemonte y vega.

Para garantizar que la flora silvestre de la parcela pudiera estabilizarse totalmente acordamos con lxs habitantes de Laguna Blanca que de ese predio no se iban a extraer recursos (piedras, leña, etc.). Fue delimitada por un muro de piedra, llamado pirca, cuyo finalidad es impedir la entrada al predio de los rebaños de llamas y ovejas de lxs pobladorxs.

Desde el 1º de octubre de 2007, nuestro Parque Botánico Andino Paul Günther Lorentz integra la Agenda Internacional para la Conservación de los Parques Botánicos, una iniciativa lanzada por el Botanic Gardens Conservation International de Reino Unido (BGCI).

 
Las especies
 
Se identificaron unas 180 especies vegetales en el territorio del Museo y de la Reserva, rescatando sus nombres vernáculos y usos, gracias a los conocimientos de lxs pobladorxs. Asi podemos especificar el tipo de uso y sus detalles: utilitarias, medicinales, dañinas, etc.
La mayoría de estas especies se encuentran en el interior del Parque, y unas pocas de las inventariadas se encuentran solamente en zonas particulares de la reserva. Para este trabajo han colaborado botanistas de varias instituciones, lo que nos permitió establecer una base de datos de las especies identificadas, que acompaña un herbario que cuenta hasta la fecha unos 60 especímenes.
Para completar este tabajo de documentación, las especies del Parque se han fotografiado, así como las planchas de nuestro herbario.

Paul Günther Lorentz

Este botánico de origen alemán (1835-1881) fue el primer científico encomendado por la Nación a través de la Academia Nacional de Ciencias de Córdoba para que explorara la región.

"Como especialista en botánica, Lorentz desarrollará tareas de investigación, recorriendo diferentes regiones del espacio geográfico sobre el que se pretendía ejercer la soberanía nacional, principalmente las regiones de frontera, incluyendo la llanura pampeana, la meseta patagónica, el noroeste argentino, lo que hoy se corresponde con el sur de Bolivia (Tarija), y el litoral entrerriano, identificando y nominando numerosas especies vegetales y describiendo las formaciones fitogeográficas del país" (Delfino y Pisani, en prensa).

Según sus propias palabras, una investigación científica o “metódica” de los seres naturales (en el caso de Lorentz, las especies vegetales), para ser considerada como tal, tenía que observar la siguiente sistemática metodológica de inspiración claramente humboldtiana:

“1. Coleccionar lo mas completamente posible todas las especies de plantas que viven en el país… [es decir, colección o recolección exhaustiva de muestras, no dejando ninguna especie sin representar];

2. Clasificarlas con la mayor seguridad posible…;

3. Averiguar el área á que cada planta está limitada y los centros de densidad dé las áreas en que la planta se extiende… [es decir, determinación del área o espacio fitogeográfico];

4. Anotar la parte que tiene cada planta en la composición de las formas de la vegetación…;

5. Hacer un cuadro de la vegetación del país;

6. Tratar de averiguar las causas que determinan los diferentes rasgos de este cuadro;

7. Atender á los puntos de vista de aplicación práctica, llamando la atención sobre las plantas que puedan ser útiles y tal vez formar la base de una industria…” (Lorentz, 1875c:92-93, énfasis original)

La mirada científica del naturalista, pues, estaba ya estructurada conforme a los criterios o exigencias de las ciencias naturales (Naturwissenschaften) y el espíritu moderno, era un ojo entrenado e interesado que interpretaba el mundo natural conforme a las líneas directrices de estos principios gnoseológicos y según la perspectiva de un interés ideológico determinado. Lo que no quita que en los escritos laterales al proceso de investigación, como los diarios o cuadernos de viaje, pudieran estar contenidas, justamente, las lateralidades de la investigación y en el que aparecen expresados sentimientos que después serán cribados en los informes, conforme a la naturaleza positivista del espíritu científico que pretende, justamente, establecer un saber objetivo sin relación con el sujeto cognoscente, como, por ejemplo, el siguiente texto de Lorentz de su cuaderno de viaje a Laguna Blanca:

“Una indiecita vino hasta la choza cercana a los mencionados cultivos, para efectuar algún mandado y echar un vistazo al pobre sembrado. Se encontraba en su mejor estado y representaba el auténtico tipo de indígena cordillerana descripto por los viajeros. Se mostró tímida y sobresaltada y brincó de alegría cuando pudo escapar sin ser devorada por nosotros, como ocurre siempre, en su contacto con los blancos, a esta raza activa, paciente, pero esclavizada y sometida. Son los verdaderos parias de estas tierras y deben soportar de los criollos, toda clase de injusticia y atropellos. No se quejan, porque en estas comarcas, especialmente en las provincias interiores, no existe para los pobres y débiles ningún derecho. ¡Sublevan las cosas que uno oye aquí! ¿Cómo no extrañarse que los pobres indios odien a muerte a los blancos y constituyan una raza desconfiada y tímida?” (Lorentz, cit. en González, 1971:31).

En 1872, Lorentz recorrió la puna catamarqueña, correspondiéndole las primeras descripciones de comunidades vegetales. Estas fueron publicadas en el Plantae Lorentzianae de A. von Grisebach en 1874 (con un Index Nominum Vernaculorum). Las primeras noticias científicas sobre la flora de Laguna Blanca fueron registradas por este investigador, razón por la cual el Parque lleva su nombre.

 

Bibliografía

González, Rafael E. (1971), “El Dr. Pablo G. Lorentz en Laguna Blanca, Catamarca en 1872”, en Boletín de la Junta de Estudios Históricos (1960-1968), Años IX. Catamarca, pp. 8-35.

Lorentz, Paul G. (1875c), “Informe científico sobre el resultado de los viajes y excursiones botánicas hechas desde el mes de noviembre de 1870, hasta el mismo mes de 1872”, en Boletín de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, II (I). Imprenta de Rafael Yofre, Córdoba, pp. 92-166.


Laguna Blanca - 2020

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