INSTITUTO INTERDISCIPLINARIO PUNEÑO


Arqueología de Laguna Blanca


El mundo Diaguita de Laguna Blanca.

 

En los primeros momentos de la reciente recuperación de la identidad ancestral lagunista, donde primaban las definiciones respecto de la identidad indígena, fueron frecuentes los debates y cuestionamientos atinentes al origen y pertenencia a uno u otro pueblo originario. Las preguntas sobre la identidad indígena lagunista, se apoyaban en respuestas que variaban entre el ser kolla (siguiendo la manera en que eran llamados por los pobladores abajeños), y el ser diaguita (identidad que iba cobrando fuerza regional, a partir de las definiciones de auto-adscripción de otras comunidades vecinas). Este debate hoy ya parece saldado, las comunidades indígenas de la región de Laguna Blanca se han auto-adscripto como comunidades a los Pueblos de la Nación Diaguita. Sin embargo la avidez de información tendiente a reforzar la identidad es permanente. Las preguntas no han cesado. El proceso de conquista europea también ha dejado las huellas de su violencia. En ese camino de imposiciones los pueblos indígenas perdieron parte de sus tradiciones, de sus dioses, de las gramáticas de sus lenguas. Para intentar contribuir a reparar lo perdido, con obstinación desde que comenzamos nuestros estudios en la región nos sumamos con la aspiración a que el conocimiento se transforme en una herramienta anticolonial.

Esta tarea de “reconstrucción” va siendo el resultado de explorar pacientemente varios campos del conocimiento, avanzando por caminos que convergen en el presente de la sociedad lagunista, donde se cruzan lo lingüístico, lo etnohistórico y lo arqueológico entre la urdimbre de las historias relatadas por lxs propixs lagunistxs.


(1) Desde un camino lingüístico

Los elementos aportados se apoyan en el análisis de los más de 1000 términos vinculados con la historia de los pueblos originarios, y de cerca de más de 150 voces y expresiones que recuerdan al uso antiguo del lenguaje español, sumado a unas pocas referencias que señalan la presencia de población afrodescendiente. El conjunto de términos que remiten a la historia de los pueblos originarios andinos y refieren a apellidos, acciones, nombres de lugares, plantas y animales, se corresponden con cuatro posibles lenguas:

(a) Quechua: la lengua oficial de los Incas, del Pueblo Kolla, y que fue cooptada por lxs españolxs en la Conquista para impulsar la evangelización de las poblaciones indígenas; los términos quechua constituyen la mayoría de los vocablos originarios empleados regionalmente;

(b) Aymara: lengua de los Reinos Aymaras. Numéricamente hablando, representan el segundo conjunto de términos de raíz originaria local;

(c) Cunza: el Pueblo Lickan Antai, lxs Atacameñxs o Apatamas discurrían preponderantemente por la Región de Atacama, y hablaban lengua cunza. Además de tener documentados contactos para momentos preincaicos, hay abundante información histórica que da cuenta de su presencia con posterioridad a la dominación española;

(d) Kacán o cacano: fue asimilada como el idioma común de un conjunto de parcialidades que genéricamente quedaron integrados bajo el apelativo de Diaguitas. Le correspondió a Samuel Lafone Quevedo encarar la más importante compilación de vocablos de esta lengua, sin embargo su gramática aún no ha podido ser recompuesta.

 

(2) Desde un camino etnohistórico

Esta aproximación se basa en las miradas y registros dejados por los cronistas de los primeros años de la Conquista del continente, y los escritos de allí derivados sobre los que se inspiraron los textos escolares clásicos. En estos se pregona que lxs Diaguitas vivían en los Valles y Quebradas de todo el Noroeste argentino, mientras que en la porción norte de la Puna se localizaban lxs Omaguacas y, en la porción sur, lxs Atacameñxs o Apatamas. Lxs Diaguitas, aunque mantenían en común una sola lengua –el Kacán, integraban un conjunto variado de parcialidades, entre ellas, lxs Capayanes, Pulares, Luracataos, Chicoanas, Tolombones, Yocaviles, Quilmes, Tafís, Hualfines, etc.


(3) Desde un camino arqueológico

Esta línea surge de las interpretaciones del registro de la cultura material recuperado en los trabajos realizados en los sitios arqueológicos de la región. El cometido de recomponer los capítulos de la historia de Laguna Blanca mediante estas fuentes materiales nos está posibilitando plantear que, desde hace más o menos 2600 años, los pobladores participaban de un Modo de Vida Comunitario Agrocéntrico. Desde este Modo de Vida, eligieron fortalecerse socialmente e interactuar desde la seguridad que implica una representación comunitaria, por encima de una salida individual.

Hace aproximadamente unos 550 años, llegaron lxs Incas venidos desde el Cuzco (hoy el Perú). Movidos por objetivos expansionistas, entraron al Noroeste argentino en busca de distintos recursos; probablemente a Laguna Blanca llegaron tentados por las manadas de vicuña y por los inmensos campos preparados para el cultivo. Entre las muchas modificaciones que realizaron, les correspondió la de movilizar poblaciones de otras regiones con otras tradiciones culturales (del monte de Santiago del Estero, de los Valles de Hualfín, Calchaquí o de Santa María, entre otras). En la región también se asentaron habitantes provenientes de la Región de Atacama, trayendo formas particulares de hacer las alfarerías (entre ellos, Diaguitas chilenos, Taltapes). Sin embargo, más allá de lo diverso de la historia local, de las múltiples llegadas y las mezclas, la región se mantuvo bastante estable, plantada en su Modo de Vida Comunitario Agrocéntrico.

 

Modo de Vida Cazador-Recolector (11000 - 2600 a.C.)

Hace más de 10000 años, la región era transitada por grupos humanos cuyo modo de vida se basaba en la cacería de vicuñas y pequeños animales, la recolección de vegetales, huevos, sal, etc. Una gran cantidad de instrumentos líticos, como las puntas de proyectil, atestiguan de esta presencia. Vivían en cuevas o hábitats temporarios y eran nómades, realizando grandes desplazamientos. En Laguna Blanca, las cuevas de la Salamanca y de Chuculay corresponden a este periodo. 

 

Formativo y Modo de Vida Comunitario Agrocéntrico (2600 a.C. - 1470 d.C.)

Hace más de dos milenios las poblaciones se fueron sedentarizando, iniciando procesos productivos agrícolas y ganadería de llamas. Cuando planteamos las limitaciones del concepto formativo para comprender los procesos históricos locales de Laguna Blanca (Delfino et al. 2016), expusimos que desde una dimensión temporal, independientemente de ciertas variaciones y diferencias tecno-estilísticas en las alfarerías y otros conjuntos materiales o dispositivos tecnológicos, se apreciaba una persistencia que parecía seguir reproduciéndose en relaciones espaciales inter-domésticas semejantes, junto a homologables lógicas de modelación agraria y de regadío. Las comunidades resolvían su vida sobre una base económica que giraba alrededor de lo que la Naturaleza brindaba de manera inmediata y/o a través de su trabajo productivo (agropecuario y artesanal). Además, la vida social se entablaba en común-unión con la Naturaleza, sabiéndose parte de ella, preservándola de manera respetuosa, conformando una parte central de su religión. Con las evidencias de reocupación mostradas en los casos donde las estructuras arquitectónicas no fueron modificadas y donde la cultura material escasamente varió desde aproximadamente 26 siglos atrás, se fortalece la propuesta del Modo de Vida Comunitario Agrocéntrico como un proceso de organización social local de lxs lagunistxs. Como hemos analizado en nuestros trabajos, este proceso sólo se ve alterado, pero no interrumpido, por los avances imperiales/estatales (inca, español y argentino).

Las aldeas arqueológicas de Piedra Negra, Laguna Blanca, L’Orisco - Rumi Montón, Rodeo, Las Juntas, Loma Negra y Corral Blanco pertenecen a este periodo.

 

Los asentamientos aldeanos

Las poblaciones pasadas, al igual que las presentes, mayormente se concentraron sobre el faldeo oriental del Nevado de Laguna Blanca, donde se emplazan siete aldeas arqueológicas. Dos de ellas, Piedra Negra (AaPN) y Laguna Blanca (AaLB), las de mayores dimensiones (450 y 248 hectáreas respectivamente), desde hace más de dos décadas han estado en el centro de nuestras investigaciones. En estas aldeas hemos relevado 85 bases residenciales, 75 puestos y una gran cantidad de paravientos, los que componen los sistemas de asentamiento. Los espacios de vivienda se van articulando a la modelación agraria del paisaje constituida por 1.575 canchones de cultivo y 73 campos de melgas recorridos por múltiples redes de riego.

 

Piedra Negra

La AaPN está constituida por 103 unidades habitacionales de las cuales 63 son bases residenciales con un diseño arquitectónico conformado a partir de la reunión de tres o más recintos subcirculares pequeños adosados a uno o más recintos mayores, interpretados como “patios”. El resto de las unidades habitacionales son 40 puestos resueltos por el agrupamiento de un máximo de dos recintos asociados a un patio, vinculados a estructuras agrícolas, o aislados entre los espacios de cultivo. Las unidades habitacionales están distribuidas entre 450 Ha de construcciones vinculadas a la producción agrícola. La modelación agraria del paisaje fue la resultante de la articulación de una diversidad de estructuras que respondieron alternativa y/o complementariamente a manejos de pendiente, control de riego, protección a la exposición de los vientos y el manejo selectivo de las variaciones altitudinales. Entre estas estructuras encontramos: campos de cultivo bajo la forma de canchones, campos de melgas, canchones con melgas, aterrazamientos con o sin muros perimetrales, superficies despedradas y estructuras formadas por la acumulación del despedre sostenido; finalmente, canales, tanto primarios como secundarios. El conjunto de esta tecnología agrícola nos permite inferir que en ellas se llevaron a la práctica una notoria diversidad de cultivos (Díaz 2013). Este aserto se apoya en una sectorización que hemos observado en la AaPN, los canchones de cultivo y las áreas despedradas se encuentran acompañando longitudinalmente la pendiente del piedemonte, concentrándose en el sector medio del mismo, lo cual podría deberse a lógicas particulares del uso del agua, características del relieve, etc. Mientras que los campos de melgas se observan transversales a la pendiente, coincidiendo con las franjas de menor y mayor altitud de la Aldea y a su vez con menor proporción de estructuras residenciales, lo que podría responder a distintas razones: estrategias productivas, variaciones térmicas, elecciones de cultivos, etc. (Delfino et al. 2010).

 

Laguna Blanca

La AaLB ocupa un territorio de 250 ha, donde encontramos espacios arquitectónicos de tipo productivo agrícola, habitacional, funerarios, entre otros, ocupando una franja altitudinal que oscila entre los 3.175 y los 3.572 msnm. Entre las construcciones de tipo habitacional podemos mencionar el relevamiento de 28 bases residenciales y 38 puestos. 

Nuestras investigaciones nos han permitido interpretar en la extensión espacial, sectorizaciones en base a diferencias arquitectónicas, así como la acción de agentes naturales y antrópicos que fueron modelando el territorio donde se emplaza el sitio estudiado (Delfino et al. 2010). En el estudio comparado entre la AaPN y la AaLB hemos propuesto la posibilidad de que la gravitación en la gestión de los espacios agrarios de estos asentamientos haya pivotado a lo largo del tiempo en forma alternada (Delfino et al. 2010, 2012).

 

Modo de Vida Campesino (a partir de 1470 d.C.)

En los últimos 600 años, las sociedades indígenas locales sufrieron distintas invasiones coloniales: incaica, española y, finalmente, la formación de los Estados Nacionales de Argentina, Chile y Bolivia. Estas irrupciones les impusieron pautas sociales, culturales y económicas ajenas. Eso repercutió y generó cambios sobre un modo de vida que se mantenía, y aún persiste hoy.

 

Cronología de la región de Laguna Blanca

Con vistas a comprender la dinámica de ocupación de las aldeas, sus elecciones territoriales y las relaciones inter-societales, estamos enfocados en afinar la cronología. A la fecha fueron excavados por área abierta 18 recintos, 11 estructuras funerarias, y se realizaron 77 sondeos en antiguos espacios de hábitat. Como resultado se identificaron 61 estructuras de combustión, recuperándose más de 250 muestras de carbón y sedimento, de las cuales al momento fueron fechadas 41, sumadas a 7 muestras tomadas de material óseo humano, dando un total de 48 fechados.

Los resultados permiten argumentar en favor de una ocupación del territorio de las aldeas, que habrían estado habitadas desde hace por lo menos 26 siglos (2610±90 años AP) hasta la actualidad, considerando tanto la información de las muestras cuyo resultado fue “Moderno”, como la proveniente de las comunidades que actualmente siguen habitando el territorio. Si nos detenemos en el Gráfico 1, en donde se presentan los fechados calibrados, la idea de continuidad queda reforzada por la concatenación continua de cada uno de los fechados para las ocupaciones aldeanas desde la primera mitad del primer milenio hasta la actualidad.

  

Sitios Fechados

Naturaleza de muestra

Laboratorio

Código

Edad AP

1

C. LA SALAMANCA

Carbón vegetal

LATYR

LP-1303

3570±70

2

PIN 4.R4.UE3.1

Sedimento termoalterado

LATYR

LP-3403

2610±90

3

PIN 37.R4.UE9

Sedimento termoalterado

LATYR

LP-3324

2090±100

4

PIN 07 .R1.UE4

Carbón vegetal

LATYR

LP-3086

2050±100

5

CT.Est7.2.8.5

Hueso

DIRECTAMS

D-AMS028843

1977±31

6

PIN 139.R3.UE3.3

Sedimento termoalterado

LATYR

LP-3413

1920±80

7

PIN 2.R6.UE13.4

Carbón vegetal

LATYR

LP-3196

1890±80

8

LB 10.R1.UE13

Sedimento termoalterado

LATYR

LP-3308

1880±80

9

CT.Est5.2.z6

Hueso

DIRECTAMS

D-AMS028842

1760±24

10

LB 10.R8.UE2.7

Sedimento termoalterado

LATYR

LP-3415

1680±80

11

CT.Est4.2.1

Hueso

DIRECTAMS

D-AMS028841

1659±23

12

CT.Est1.4.4

Hueso

DIRECTAMS

D-AMS028839

1651±24

13

PIN 11.R11.UE5.2

Sedimento termoalterado

LATYR

LP-3313

1650±70

14

CT.Est3.1.32

Hueso

DIRECTAMS

D-AMS028840

1644±23

15

LB 10.R7.UE10

Carbón vegetal

LATYR

LP-2855

1600±40

16

PIN 33.R5.UE4.2

Carbón y sedimento

LATYR

LP-2745

1570±50

17

LB 10.R1.UE6.z1a

Hueso

DIRECTAMS

D-AMS028845

1549±27

18

LB 14.R4.UE4

Sedimento termoalterado

LATYR

LP-2591

1530±100

19

PIN 36.R2.S1.1.1

Sedimento termoalterado

LATYR

LP-2472

1480±50

20

LB 19.R3.UE9

Sedimento termoalterado

LATYR

LP-2589

1470±40

21

PIN 2.RC.UE36

Carbón vegetal

LATYR

LP-3325

1430±60

22

PIN 68.Est1.1.z1

Hueso

DIRECTAMS

D-AMS028844

1423±27

23

LB 22.R1.UE4

Carbón vegetal

LATYR

LP-2546

1380±70

24

PIN 09.R2.UE4.2

Sedimento termoalterado

LATYR

LP-3443

1310±60

25

PIN 14.R15.UE7

Sedimento termoalterado

LATYR

LP-3320

1280±60

26

PIN 01.R4.UE3

Carbón vegetal

LATYR

LP-2622

1270±80

27

PIN 2.RA

Carbón vegetal

LATYR

LP-1306

1260±70

28

PIN 23.R05.UE3

Carbón vegetal

LATYR

LP-2451

1250±80

29

PIN 40.R09.UE3

Sedimento termoalterado

LATYR

LP-2474

1210±80

30

PIN 15.R11.UE4

Sed.termo. c/espíc. carbón

LATYR

LP-2450

1170±80

31

PIN 10.R14.UE3

Sedimento termoalterado

LATYR

LP-2473

1100±60

32

FI.R1.UE21

Carbón vegetal

LATYR

LP-3092

1050±70

33

FI.R3.UE28

Carbón vegetal

LATYR

LP-3316

890±60

34

LB 08.RI.UE3

Sed. termo. c/espíc. carbón

LATYR

LP-2691

870±60

35

LB 19.R1.UE4

Carbón vegetal

LATYR

LP-2538

840±70

36

FI.R2.UE8

Carbón vegetal

LATYR

LP-3209

810±70

37

FI.R3.UE40

Carbón vegetal

LATYR

LP-3186

650±50

38

CT-R3-1

Carbón vegetal

LATYR

LP-788

560±60

39

PIN 47.Est1.2.77

Carbón vegetal

DIRECTAMS

D-AMS028846

554±21

40

PIN 45.R13.UE1

Carbón vegetal

LATYR

LP-2626

550±40

41

PIN 22.R03.UE2

Carbón vegetal

LATYR

LP-2454

530±50

42

FI.R1.UE6

Carbón vegetal

LATYR

LP-3547

460±50

43

INST.ALTURA 01

Carbón vegetal

LATYR

LP-1479

420±60

44

PIN 46.R03.UE3

Carbón vegetal

LATYR

LP-2442

330±50

45

LB 30.R1.UE3

Carbón vegetal

LATYR

LP-2537

“Moderno“

46

LB 106.R1.UE1

Carbón vegetal

LATYR

LP-2737

“Moderno“

47

LB 126.R3.UE1

Carbón vegetal

LATYR

LP-2497

“Moderno“

48

LB 08.RB.UE2

Carbón vegetal

LATYR

LP-2683

“Moderno“

 

 

Estas investigaciones permiten entender los modos de producción agrícola, los sistemas de irrigación, las tecnologías cerámicas, la organización espacial, las cronologías de ocupación de estas aglomeraciones y las posibles relaciones entre ellas. Sabemos ahora que los comienzos del proceso de sedentarización en estas aldeas tuvieron lugar desde hace 2600 años antes del presente, y podemos afirmar que el territorio estuvo habitado en forma continua, ya que no se observan interrupciones en la ocupación.

Esta información resulta especialmente útil y significativa en la actualidad para los pobladores de Laguna Blanca, que transitan procesos de valoración étnica. Este modelo nos permite avanzar en la comprensión de las particularidades de la dinámica local, sostenida en características propias que continúan incluso después del impacto producido por los procesos coloniales (v.g. incario, colonia española, estados nacionales).


Laguna Blanca - 2020

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